DECÁLOGO DE PRINCIPIOS IDEOLÓGICOS DE UNIDAD VECINAL EGABRENSE

  1. Somos absolutamente independientes tanto orgánica como económica e ideológicamente de cualquier partido político. Nos centraremos en los problemas de nuestro pueblo, sin más imposiciones que las que nos marquemos las personas que componemos Unidad Vecinal Egabrense.
  2. Creemos que siempre hay que anteponer el bien colectivo por encima del interés individual. Nos anima a participar en la vida política la búsqueda de la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos y ciudadanas egabrenses. Quien busque su propio beneficio personal no será bienvenido en nuestra agrupación.
  3.  Entendemos que debe existir una nítida separación entre la autoridad civil y la religiosa. Cada una de ellas tiene un papel a desempeñar, pero los ámbitos de actuación son distintos, no deben mezclarse y generar confusión entre la ciudadanía. Eso sí, respetamos sin ningún atisbo de duda las creencias de todos los ciudadanos y pensamos que hay que apoyar y fomentar las manifestaciones dimanantes de la religiosidad popular, como parte indisoluble del sentir de muchos de nuestros vecinos.
  4.  La lucha contra las desigualdades sociales debe ser uno de nuestros principales objetivos, una sociedad sustentada sobre la desigualdad es una sociedad injusta, insana y miserable.
  5. Apoyamos con todas nuestras fuerzas que la gestión municipal debe estar basada en el diálogo y no en la imposición, diálogo tanto con las demás fuerzas políticas como con la ciudadanía en general. Un gobierno que no es capaz de convencer a través de la razón y de la argumentación no es merecedor de tener la potestad de gobernar. Imponer sólo es síntoma de incapacidad, de ignorancia y de soberbia, así como de pensar que los demás no pueden estar en lo cierto. Diálogo sí, imposición no.
  6. Una sociedad es más rica si es capaz de ser abierta, de abrazar la diversidad y la diferencia. No nos debe importar la condición sexual, el lugar de nacimiento o la creencia religiosa de nuestros convecinos. Muy al contrario, debemos apoyar esa diversidad y esa riqueza que la conlleva la convivencia de lo diferente.
  7.  Pensamos que en la gestión pública es de gran importancia la exigencia a los gobernantes de realizar el sano ejercicio de la autocrítica. Lo contrario, es decir la prepotencia, conlleva ignorancia, pues cerrar los ojos a la realidad es sinónimo de no conocerla y, por ende, de no ser capaz de solucionar sus problemas.
  8.  Apostamos firmemente por el respeto al adversario político. La inmensa mayoría de las personas que se presentan a cualquier tipo de elección lo hacen desde la creencia íntima de querer mejorar la sociedad y eso, por sí solo, ya debe implicar un respeto a quienes deciden dar ese paso.
  9. Creemos en la participación ciudadana como el eje en el que se debe basar cualquier tipo de política que se lleve a cabo en un ayuntamiento. Sin el contacto continuo con los ciudadanos la gestión carecerá de legitimidad, aunque no de legalidad.
  10. Nos consideramos pacifistas, feministas y ecologistas. Tanto la defensa de los derechos de las mujeres, como la paz y el medio ambiente deben estar en el frontispicio de nuestra acción política y social.

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