- Somos absolutamente independientes tanto orgánica como económica e ideológicamente de cualquier partido político. Nos centraremos en los problemas de nuestro pueblo, sin más imposiciones que las que nos marquemos las personas que componemos Unidad Vecinal Egabrense.
- Creemos que siempre hay que anteponer el bien colectivo por encima del interés individual. Nos anima a participar en la vida política la búsqueda de la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos y ciudadanas egabrenses. Quien busque su propio beneficio personal no será bienvenido en nuestra agrupación.
- Entendemos que debe existir una nítida separación entre la autoridad civil y la religiosa. Cada una de ellas tiene un papel a desempeñar, pero los ámbitos de actuación son distintos, no deben mezclarse y generar confusión entre la ciudadanía. Eso sí, respetamos sin ningún atisbo de duda las creencias de todos los ciudadanos y pensamos que hay que apoyar y fomentar las manifestaciones dimanantes de la religiosidad popular, como parte indisoluble del sentir de muchos de nuestros vecinos.
- La lucha contra las desigualdades sociales debe ser uno de nuestros principales objetivos, una sociedad sustentada sobre la desigualdad es una sociedad injusta, insana y miserable.
- Apoyamos con todas nuestras fuerzas que la gestión municipal debe estar basada en el diálogo y no en la imposición, diálogo tanto con las demás fuerzas políticas como con la ciudadanía en general. Un gobierno que no es capaz de convencer a través de la razón y de la argumentación no es merecedor de tener la potestad de gobernar. Imponer sólo es síntoma de incapacidad, de ignorancia y de soberbia, así como de pensar que los demás no pueden estar en lo cierto. Diálogo sí, imposición no.
- Una sociedad es más rica si es capaz de ser abierta, de abrazar la diversidad y la diferencia. No nos debe importar la condición sexual, el lugar de nacimiento o la creencia religiosa de nuestros convecinos. Muy al contrario, debemos apoyar esa diversidad y esa riqueza que la conlleva la convivencia de lo diferente.
- Pensamos que en la gestión pública es de gran importancia la exigencia a los gobernantes de realizar el sano ejercicio de la autocrítica. Lo contrario, es decir la prepotencia, conlleva ignorancia, pues cerrar los ojos a la realidad es sinónimo de no conocerla y, por ende, de no ser capaz de solucionar sus problemas.
- Apostamos firmemente por el respeto al adversario político. La inmensa mayoría de las personas que se presentan a cualquier tipo de elección lo hacen desde la creencia íntima de querer mejorar la sociedad y eso, por sí solo, ya debe implicar un respeto a quienes deciden dar ese paso.
- Creemos en la participación ciudadana como el eje en el que se debe basar cualquier tipo de política que se lleve a cabo en un ayuntamiento. Sin el contacto continuo con los ciudadanos la gestión carecerá de legitimidad, aunque no de legalidad.
- Nos consideramos pacifistas, feministas y ecologistas. Tanto la defensa de los derechos de las mujeres, como la paz y el medio ambiente deben estar en el frontispicio de nuestra acción política y social.