Nuestro apoyo al proceso de regularización para personas migrantes

Desde Unidad Vecinal Egabrense queremos mostrar nuestro apoyo al proceso de regularización extraordinaria de personas migrantes. Todos conocemos personas que procedentes de otros países han venido a España para buscar un poco de luz en su futuro, pues en su lugar de origen sólo podían atisbar un túnel infinito lleno de oscuridad. Dejar sus raíces, su familia o sus amigos es algo que nadie desea, pero que se convierte en obligación si se pretende mejorar las condiciones de vida y no es posible este objetivo en tu tierra natal.
Este proceso de regularización no es algo nuevo, lo llevó a cabo Felipe González, Aznar o Zapatero (véase cuadro adjunto). Como suele ser habitual, la derecha extrema y la extrema derecha utilizan a las personas inmigrantes como arietes para conseguir sus propósitos electoralistas, sin tener en cuenta que, sobre todo, hablamos de personas, personas que trabajan ya con nosotros, que viven con nosotros, que son parte de nuestra sociedad, tanto presente como futura, pero que no tienen los mismos derechos que la mayoría de los ciudadanos. El racismo condena al ostracismo a las personas migrantes pobres y el tejido empresarial aprovecha esta indefensión para obtener mano de obra muy barata y sin derechos.
La mera regularización ya supondrá una ganancia de derechos, tanto laborales (acceso a empleos legales y alta en la Seguridad Social), como sociales (atención sanitaria y de servicios sociales o mayor facilidad para el acceso a la vivienda), que justifica más que de sobra esta actuación. Pero desde el punto macroeconómico, como se ha demostrado con las anteriores regulaciones, es importantísimo para mejorar los datos de recaudación de las arcas del Estado, incluida la Seguridad Social (es decir, para apuntalar el sistema de pensiones, entre otras cosas), así como para una mejor regulación del mercado de trabajo.
Es mentira, como es fácilmente constatable, que la regularización sea igual que la nacionalización. La regularización otorga una autorización de residencia con permiso de trabajo durante un año a aquellas personas extranjeras que lo soliciten y cumplan con los requisitos establecidos, que son: no tener antecedentes penales ni suponer una amenaza para el orden público, haber estado viviendo en España desde antes del 31 de diciembre de 2025 y haber residido en el país de manera continuada como mínimo cinco meses antes de realizar la solicitud o ser solicitante de asilo. La regularización no conlleva la posibilidad de poder votar, pues esto sólo es posible a las personas nacionalizadas (con nacionalidad española). La nacionalidad sólo se consigue cuando se ha estado viviendo en España continuadamente durante una determinada cantidad de años.
En definitiva, creemos que esta regularización es una medida necesaria, solidaria y que permite que dejen de existir, al menos en parte, ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda en nuestro país, que es excelente para mejorar la economía española y que supone un acto de justicia para todos nuestros vecinos venidos de otros países que hasta ahora se veían obligados a trabajar sin estar dados de alta, ajenos a la posibilidad de ejercer sus derechos laborales, y que ahora se podrán sentir más ciudadanos y más parte de nuestra sociedad.

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