El titiritero naranja

El régimen iraní no merece ninguna consideración. Desde su revolución hace 47 años, ha generado miseria en su propio pueblo, este año ha matado a miles de manifestantes, encarcela y ejecuta a disidentes políticos, oprime a las mujeres, a las personas del colectivo LGTBI y a las minorías religiosas. Por ello, estamos absolutamente en contra de este régimen teocrático y dictador. Ahora bien, la utilización unilateral de la violencia sin ninguna base jurídica, en contra del Derecho Internacional, por parte de los Estados Unidos e Israel nos parece totalmente deleznable. ¿Alguien puede pensar que el inicio de esta guerra pueda responder a la intención de estos países (promotores del genocidio que se ha estado y se está produciendo contra el pueblo palestino) de democratizar Irán? ¿Alguien puede intuir que a los mandatarios de estos países les importa lo más mínimo las condiciones de vida de la ciudadanía iraní? Creemos firmemente que no. Sólo persiguen sus propios intereses (económicos, por supuesto). El titiritero naranja que preside el país más poderoso económicamente de nuestro planeta, intenta que nos movamos al ritmo que marcan los hilos que maneja desde su autoritarismo neofascista y belicista, ayudado por su colega genocida (e imputado en su país por diversos delitos). Desgraciadamente, muchos son los que se arrodillan ante las bravuconadas de este individuo ciclotímico, imprevisible, ignorante y con ínfulas de pequeño dictador. Ante el autoritarismo irracional sólo nos queda decir NO, no queremos guerras, no queremos que salgan perdiendo los de siempre, los de abajo, mientras los poderosos se lucran a costa de su sufrimiento. Si hay algo más poderoso que el dinero y que las armas es, sin duda, la dignidad como individuos y como pueblo, y este sentimiento no lo debemos perder nunca. Como dijo el gran Julio Anguita:
¡MALDITAS SEAN LAS GUERRAS Y LOS CANALLAS QUE LAS HACEN!

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